Tema N.2 - PREPARACIÓN AL MATRIMONIO Y A
Colaboración de: ENCUENTRO DE NOVIOS DE BOGOTÁ.
INTRODUCCIÓN
(Pbro. Gilberto Gómez)
Este Foro tiene como finalidad proponer a los participantes
el pensamiento de este gran documento de
Este documento es de una riqueza impresionante, sin
que por eso queramos decir que es una enciclopedia sobre los temas de la vida
familiar y de la pastoral. No es una enciclopedia: para muchos es necesario
explorar respuestas desde otros contextos doctrinales y metodológicos. Pero, de
hecho, y para el tema que se nos señala “PREPARACIÓN AL MATRIMONIO Y A
El listado de grandes temas que hemos sacado es el siguiente:
1.
La preparación al matrimonio es un itinerario de fe.
2.
Matrimonio, vocación y
espiritualidad.
4.
La preparación al
matrimonio debe realizarse en un contexto de pastoral familiar integral.
Es esto todo? No, queda mucho más. Precisamente por
la importancia que reviste en la pastoral de la familia este tema de la
preparación al matrimonio fue necesario volver a retomarlo en documentos
posteriores del Pontificio Consejo para
Vamos a reflexionar sobre los siguientes subtemas.
SUBTEMA N. 6.
NECESIDAD DE
F.C. 66. ....... “En nuestros días es más necesaria que nunca la preparación de los jóvenes al matrimonio y a la vida familiar”.
En primer témino, si en este punto Familiaris
Consortio se refiere a los jóvenes como los destinatarios más urgidos de
la preparación al matrimonio y a la vida familiar, en otros lugares se refiere
simplemente a “los que se casan”, no importa la edad ni las condiciones en las
cuales se realice este matrimonio. Más adelante, en esta misma sección,
En segundo término,
En consecuencia: que cada matrimonio sacramental que se celebra debe estar convenientemente preparado, así se trate de:
Todos ellos y todas ellas necesitan preparar su matrimonio sacramental. Porque cada matrimonio es diferente.
Y eso por qué? “Muchos fenómenos negativos que se lamentan hoy en la vida familiar derivan del hecho de que, en las nuevas situaciones, los jóvenes no sólo pierden de vista la justa jerarquía de valores, sino que, al no poseer ya criterios seguros de comportamiento, no saben cómo afrontar y resolver las nuevas dificultades. La experiencia enseña en cambio que los jóvenes bien preparados para la vida familiar, en general van mejor que los demás. (F.C.66) Porque el matrimonio no se reduce a una formalidad jurídica, sino que es una vocación y un estado de vida.
Otra vez: no son sólo los jóvenes, sino que también son muchos los adultos de hoy que, como se ve a diario,
Y, por tanto, cuando estas personas ingresan al matrimonio no sólo carecen de preparación para asumir la vida de pareja y de familia de acuerdo con las exigencias que plantea la naturaleza misma del matrimonio y de la familia. Más bien están preparados exactamente para lo contrario. Están más preparados para protagonizar divorcios que para construír matrimonios.
Y continúa el documento: “En algunos países siguen siendo las familias mismas las que, según antiguas usanzas, transmiten a los jóvenes los valores relativos a la vida matrimonial y familiar mediante una progresiva obra de educación o iniciación”.
Las familias transmiten los valores que poseen. Pero qué pasa con nuestras familias? Sin duda hay algunas que transmiten a sus hijos valores que favorecen la construcción de hogares sólidos, firmemente arraigados en la fe. Sin embargo:
· Cuáles son los modelos de matrimonios que la mayoría de nuestros jóvenes y adultos han visto desde pequeños? Separaciones, divorcios, abandonos, deserciones, vicios... El panorama no es bueno.
· En nuestra preparación al matrimonio debemos ayudar a quienes se casan a asumir una mirada crítica frente a la cultura ambiente y frente a sus propias familias, para que sean capaces de discernir qué es lo que vale la pena conservar de sus propios hogares y qué no. Para cada pareja que se casa existe el reto de establecer una ruptura con un pasado y abrirse a inaugurar una nueva historia familiar.
“Pero los cambios que han sobrevenido en casi todas las sociedades
modernas exigen que no sólo la familia, sino también la sociedad y
El Estado colombiano ya ha hecho lo suyo con
“Por esto,
Un doble reto:
Si el matrimonio y la familia son importantes, hay prepararse para ingresar en ellos y esta preparación no debe reducirse a un requisito del cual se dispensa con facilidad o se hace algo para salir del paso. Se puede prescindir de formalidades, pero no de su esencia. Porque de hacerlo no estamos sirviendo a nuestra Iglesia.
Miembros del Comité Internacional
del Encuentro de Novios
Ojalá que los novios tomaran la decisión de casarse
solamente después de haber tenido un período en el cual hayan podido conocerse
suficientemente y después de un serio y mutuo discernimiento sobre lo que
significa el matrimonio, y particularmente lo que significa casarse mediante el
sacramento. La seriedad de
esta decisión debería llevarlos a empeñarse en una preparación más concienzuda
y profunda, lo que se llama la preparación inmediata, en el lenguaje de
Pero qué
pasa de hecho?
·
Algunos
– no son pocos- van más movidos por cumplir con el requisito de un certificado.
·
Otros,
en cambio, son más conscientes de que es importante conocer y ahondar los fundamentos de su fe
respecto a la sacramentalidad del matrimonio. Desean vivir ardientemente el
momento de la celebración al matrimonio como algo trascendental en sus vidas y
que aspiran a experimentar la manera de vivir
su religiosidad y como un compromiso con Cristo y con
En su Exhortación Apostólica Familiaris Consortio el Papa Juan Pablo II nos recuerda que este itinerario de preparación para el sacramento del matrimonio debería cubrir todas las etapas de formación de la persona, comenzando en la niñez. Duele reconocerlo pero es la verdad, la mayoría de los novios llegan al Sacramento del Matrimonio con una fe raquítica, anquilosada, muy deficientemente ilustrada y, además, sin arraigo en la vida diaria. Han recibido algo de preparación para su primera comunión o para su confirmación. Pero luégo la práctica de su fe se reduce a unos ritos externos y esporádicos. Pero se han olvidado de que su compromiso bautismal debería marcar su vida diaria como individuos, como miembros de una familia, como profesionales, como miembros de la sociedad.
No podemos prescindir de tomar en
cuenta esta realidad. Por eso nuestros programas de preparación inmediata al
matrimonio deben fortalecer esta labor evangelizadora. Son muchos los novios
que se dan cuenta de esta realidad y por eso manifiestan su deseo de iniciar un camino de profundización en la fe
y en el compromiso que adquieren frente a si mismos, frente a Dios y frente a
la comunidad de fe,
Una buena preparación al matrimonio los hará más
conscientes de lo que ocurrirá en el momento de la celebración sacramental del
matrimonio, y de que les urge iniciar un verdadero camino de fe, en el cual
irán, paso a paso, asumiendo el compromiso con Jesucristo. Particularmente en
lo que se refiere a su matrimonio, ellos necesitan descubrir que están llamados
no sólo a recibir un sacramento, sino también a ser un sacramento; irán
descubriendo que en su relación mutua ellos han de ser un reflejo vivo del Amor
con el que Cristo ama a
Dice
Quienes colaboramos con nuestra
Iglesia en esta tarea fundamental de la preparación inmediata al matrimonio,
encontramos aquí un reto formidable: acompañar a los novios en esta etapa de su
itinerario de fe para que ellos puedan ser esos protagonistas y celebrantes
que
A cuántos de nuestros novios los encuentra este momento de sus vidas en esa etapa avanzada de su itinerario de fe? Muy pocos. El ambiente familiar no ha sido propicio para la mayoría de ellos. Y luego la formación en la fe que recibieron en sus colegios tuvo también carencias fundamentales, si es que nuestros jóvenes no han sido expresamente arrastrados a la increencia.
Para que este itinerario de fe se realice como debe ser, necesitamos que una pastoral familiar completa se instaure en serio en todas las parroquias. De otra manera, nuestros novios seguirán llegando al matrimonio como llegan hoy. O peor todavía.
Pero algo podemos hacer hoy, y
debemos hacerlo. Por experiencia sabemos que, aunque tarde, pero si tomamos en
serio la preparación inmediata al matrimonio, con los novios que nos llegan se
puede iniciar aquí un camino nuevo, un verdadero itinerario de fe que incidirá
de manera preponderante en ellos mismos y en sus hijos, en sus familias de origen
y en sus amigos más inmediatos, y contribuirá a transformar su
entorno porque ellos comenzarán a
ser “sal de
Por esta razón, contribuír a la
preparación de los novios en su compromiso de fe al momento de convertirse en
sacramento de
Necesitamos que todos nosotros los laicos comprendamos la importancia que tiene la familia como célula primera de la sociedad; que todos tenemos la responsabilidad de transformar nuestra propia familia mediante la práctica de los valores evangélicos que Jesús nos enseñó. Y en particular nuestras familias deberían ser testimonios luminosos de esos valores vividos en el matrimonio y la familia.
Pero también es un llamado a sacerdotes para que reconozcan la importancia de la pastoral familiar y concretamente en la importancia de la preparación para el matrimonio para ayudar a los novios quienes están próximos a fundar una familia nueva. Porque necesitamos familias nuevas para tiempos nuevos. Necesitamos sacerdotes que conozcan la teología del matrimonio cristiano, para que nos ayuden a nosotros los laicos a comprender y a transmitir el Plan que Dios tiene sobre el matrimonio y la familia. Para darnos apoyo y conocimientos acerca de la vida sacramental iniciada desde nuestro bautismo.
Una buena preparación inmediata al matrimonio tiene que hace que los novios sean cada vez más conscientes de que, al tomar la decisión de casarse sacramentalmente, también deberían tomar otra decisión coherente con ésta: la que comprometerse en proseguir este itinerario de fe, que si antes no lo habían recorrido con empeño, ahora sí lo iniciarán en serio.
No de otra manera puede
entenderse el reto que les hace
Es pues el momento de pedirles a todos su ayuda; los novios llegan como están, pero no pueden salir de la preparación al matrimonio como llegan.
Subtema N.2
MATRIMONIO, VOCACIÓN Y ESPIRITUALIDAD.
Elder y Olinda Santa –
Coordinadores Arquidiocesanos del
Encuentro de Novios de Bogotà
Familiaris Consortio no sólo muestra a los novios un camino para
prepararse a su matrimonio como un itinerario de fe. Los invita a que la
celebración litúrgica del mismo sea “proclamación, dentro de
Pero más aún, les muestra el camino que han de continuar recorriendo después de su matrimonio. El matrimonio es un camino, no un punto de llegada: "Esta profesión de fe ha de ser continuada en la vida de los esposos y de la familia. En efecto, Dios que ha llamado a los esposos "al" matrimonio, continúa a llamarlos "en el" matrimonio. Dentro y a través de los hechos, los problemas, las dificultades, los acontecimientos de la existencia de cada día, Dios viene a ellos, revelando y proponiendo las "exigencias" concretas de su participación en el amor de Cristo por su Iglesia, de acuerdo con la particular situación -familiar, social y eclesial- en la que se encuentra. (F.C.51)
El Señor sigue llamando cada día en las circunstancias de la vida diaria, “en la alegría, en la adversidad y en el dolor, en salud y en enfermedad, en pobreza y en prosperidad”, y espera que esos llamados no se queden sin respuesta en nuestras vidas. Nos llama a construír una unidad de mente y de corazón entre los dos, a compartir nuestras vidas en el amor entre nosotros y a formar con nuestros hijos la unidad más amplia de la familia. El Señor nos llama a que conozcamos, aceptemos y realicemos su plan en nuestras vidas. A que hagamos nuestros planes en coherencia con los planes de Dios. La manera concreta como conducimos nuestras vidas día a día es la expresión visible de los valores que nos mueven y de nuestra propia fe.
Como esposos debemos recordar que nuestra vocación cristiana se inicia en el bautismo y se especifica y fortalece con el Sacramento del matrimonio. Como cónyuges cristianos pertenecemos a nuestra Iglesia y el Señor espera que demos en ella y ante el mundo un testimonio luminoso de nuestra vida de hogar. Como decía el joven Tobías: ”Somos miembros de un pueblo de creyentes y no podemos unirnos como los paganos que no conocen a Dios”. Nos corresponde, por tanto, establecer el testimonio de la diferencia.
Y eso por qué? Porque el Señor nos ha confiado la misión de hacer visible ante los hombres la santidad y la suavidad de la ley que une el amor mutuo de los esposos con su cooperación al amor de Dios, autor de la vida humana. Nuestro amor de esposos está llamado a servir a Dios para que en él el Señor revele su propio amor. Nos ha llamado a los esposos al matrimonio, continúa a llamarnos dentro del matrimonio. Dentro y a través de los hechos, los problemas, las dificultades, los acontecimientos de la existencia de cada día, Dios viene a ellos, revelando y proponiendo las exigencias concretas de su participación en el amor de Cristo por su Iglesia, de acuerdo con la particular situación familiar, social y eclesial en la que se encuentra.
Y continúa el texto de
Descubrir el plan de Dios y
seguirlo en nuestras vidas. A eso nos llama
Estamos llamados como cristianos a ser “la sal y la luz” haciendo presente en el mundo al Dios del Reino y al Reino de Dios.
FAMILIARIS CONSORTIO
Subtema N.7
ETAPAS DE
(Familiaris Consortio N.66)
Esteban y Marcia Valencia
Encuentro de Novios de Bogotá
Queremos comenzar resaltando la gran importancia que tiene para la comunidad cristiana el que se logren matrimonios cristianos estables y duraderos, si queremos conseguir familias más sanas y de mejor calidad.
Cada una de estas etapas tiene su importancia porque es como el piso de la siguiente. Y cada etapa tiene también sus responsables más directos que deben colaborar estrechamente para que esta preparación sea una realidad. De hecho es un proceso educativo en el cual no sólo hay unos contenidos para comprender y aprender sino también, y principalmente, unos valores para interiorizar y vivir y unas virtudes para practicar.
De
Los directos responsables de esta etapa somos nosotros mismos como padres, orientadores de nuestra familia y de nuestros hijos. Y es principalmente mediante el ejemplo de vida cristiana con lo que logramos día a día ir conduciéndolos en este camino. Sin embargo todos los días vemos cuan difícil es lograrlo y caemos en algunas fallas (malos ejemplos, acciones precipitadas, mal manejo de situaciones etc.). Qué importante es que nos demos cuenta que ya estamos mostrando un mal camino a nuestros hijos con estas conductas y asumamos una conducta responsable corrigiendo nuestros malos pasos.
Y los educadores, deberían todos tomar conciencia de que ellos deberían reforzar la buena labor de las familias en esta etapa de la formación de la personalidad humana y cristiana básica de los niños y de que ellos, para bien o para mal, están ya incidiendo de alguna manera en el futuro de esas familias que procederán de esos niños y niñas.
Y en general toda la comunidad cristiana debe ayudar a las familias en esta tarea contribuyendo a formar un clima favorable y respetuoso frente al maatrimonio y a la familia.
En efecto, es en esta etapa cuando los peligros de los malos ejemplos y actitudes, tanto en la familia próxima como en la ampliada, en la sociedad y en su escolaridad temprana, son más amenazantes, particularmente los que llegan desde la televisión, pues el niño asimila fácilmente todo y es muy influenciable.
En esta etapa se requiere una preparación mas especifica para los sacramentos y la formación en la fe, con otros elementos formativos fundamentales como son:
En este trabajo debemos colaborar
todos, pero
“La preparación inmediata a la celebración del sacramento del matrimonio debe tener lugar en los últimos meses y semanas que preceden a las nupcias, como para dar un nuevo significado, nuevo contenido y forma nueva al llamado examen prematrimonial exigido por el derecho canónico. De todos modos, siendo como es siempre necesaria, tal preparación se impone con mayor urgencia para aquellos prometidos que presenten aún carencias y dificultades en la doctrina y en la práctica cristiana”. (F.C.66)
Familiaris Consortio nos insiste en que esta fase de
la preparación también se haga como en “un camino de fe, análogo al
catecumenado”, es decir dedicándole el tiempo que se merece. Y que se marque
bien “un conocimiento serio del misterio de Cristo y de
Ya es hora de que se atienda en serio ese llamadop del Santo Padre: “A las distintas fases de la preparación matrimonial deben sentirse comprometidas la familia cristiana y toda la comunidad eclesial”. Y que no nos contentemos con salir del paso con alguna actividad para entregar un certificado.
Nuestra gente es consciente de que para el matrimonio hay que preparar cosas. Pero debe también ser consciente de que hay que preparar personas. Porque “la boda dura un rato, a lo sumo un día. El matrimonio es para toda la vida”.